Un 6 de agosto se proclamó la fundación de Acevedo; hoy celebra 259 años de fundación

Foto: JORGE LUNA LOZADA

El nombre de Acevedo se debe al deseo de honrar la memoria del tribuno del pueblo José Acevedo y Gómez, muerto en sus montañas.

Por iniciativa del historiador huilense ingeniero Joaquín García Borrero la Asamblea Departamental de 1935 aprobó la Ordenanza número 25 que rindió homenaje al prócer de la Independencia mutándole el nombre al municipio por el que hoy ostenta.

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Los inicios de su fundación

La reducción de los Andakí fue una de las preocupaciones principales de las autoridades españolas. Los padres franciscanos recibieron el encargo de adelantar la fundación de un centro en pleno territorio Andakí. Fue así como echaron los fundamentos de San Antonio sobre la vía que conduce al Caquetá en una eminencia sobre la margen derecha del río Suaza y los del pueblo de San Francisco Javier sobre la margen izquierda del mismo río frente a los dominios de la poderosa tribu de los Anayacos, en el sitio de Puebloviejo.

Desde los principios del siglo XVIII los poblados tuvieron diversas alternativas pues los indígenas reducidos eran pocos, frecuentemente se fugaban y los indígenas no reducidos atacaban las poblaciones, El Poblado de San Antonio, donde alcanzó a existir convento, fue abandonado; pero el pueblo de San Francisco se asentó definitivamente en el sitio actual, propio para la defensa, alrededor de la donación que estas tierras hiciera a los indios doña Helena de Valderrama el 6 de Agosto de 1756.

Iglesia antes del temblor de 1967 Fotografía tomada por el señor Juan Morales.

Iglesia antes del temblor de 1967 Fotografía tomada por el señor Juan Morales.

Desde los primeros tiempos se veneró la imagen de San Francisco Javier; en 1776 fray José de la Concepción Vicuña llevó la imagen de N. Señora de las Gracias que comenzó a ser venerada como Vicepatrona.

En 1825 el pueblo de San Francisco Javier de la Ceja de Andaquíes fue declarado como distrito; en 1842 fue suprimido el municipio y agregado a Suaza; nueva años más tarde fue elevado nuevamente a Municipio con el nombre de la Cea, pero fue agregado a Santa librada (Suaza), nuevamente. A instancias de don Santiago Motta la Asamblea del Tolima expidió la Ordenanza número 32 del 25 de junio de 1898 que lo erigió en municipio con el nombre de La Concepción.

Su primer alcalde don Gabriel Motta Esterlin, así como su primer párroco lo fue el padre Esteban Rojas, después Obispo de la Diócesis. En 1.935, La Asamblea Departamental, mediante ordenanza 025, cambia el nombre de LA CONCEPCION por ACEVEDO, en nombre del tribuno del Pueblo JOSE ACEVEDO Y GOMEZ.

El templo fue proyectado por monseñor Rojas y construido por el padre Ignacio Curt, sacerdote español de grata memoria. Destruido por el terremoto de 1967 fue levantado nuevamente bajo la administración del padre Jesus A. Munar.

“La cueva de los guácharos”

El Parque Nacional Natural Cueva de los Guácharos, en jurisdicción del municipio de Acevedo, es una de las últimas extensiones de selva andina en buen estado de conservación del sur del Huila, donde se protegen especies vegetales en peligro de extinción. Es ideal para realizar caminatas y explorar cuevas y cascadas.

 En el Parque, vale la pena conocer sus notables cañones y laberintos, así como las innumerables cuevas formadas a lo largo de los siglos por la acción de las aguas del río Suaza y sus afluentes. El Parque es el hogar del guácharo, ave de talla mediana que emplea un sistema semejante al radar para circular dentro de cuevas y cavidades.
El Valle del río Suaza

Al sureste del alto curso del río Magdalena, y separado de él por una serranía de anchas y suaves vertientes, está situado el valle del Suaza, privilegiada región, tanto por su clima suave y parejo como por la calidad de sus tierras. Sin embargo, por estar demasiado expuesto a los ataques de indios selváticos Andakí, no pudo prosperar allí la colonización blanca.Por lo contrario. El más antiguo dato que conocemos de esta región indica, que a principios del siglo XVII una tribu de indios Yaqua, que habitaba las cabeceras del río Suaza fue trasladada por su encomendero al Valle del río Magdalena, debido a los continuos ataques que emprendían los indios Andakí desde la selva (Arch. 1, 1-737).

Estos Andakí, habitantes de las vertientes amazónicas de la Cordillera Oriental, ocupaban las cabeceras de los ríos Pescado, Fragua, Bodoquera y otros afluentes del Orteguasa y Caquetá, Se distinguían por su belicosidad y atacaban durante todo el siglo XVII y XVIII las fundaciones españolas, teniendo en continua alarma los colonos asentados en el Valle del alto Magdalena y a los misioneros, que adelantaban su obra evangelizadora en las orillas del Putumayo y del Caquetá (1).

Muchas expediciones se organizaban desde Timaná para doblegar estas indómitas tribus, todas sin efecto. Tampoco dio resultado la obra misionera.

Los indios que desarrollaron sorprendentes tácticas guerreras, utilizando todas las posibilidades que brindaban las inmensas y por los españoles desconocidas regiones selváticas, resistían. Poco a poco cesaron las expediciones punitivas o evangelizadoras.

La colonización se estancó en la confluencia de los ríos Suaza y Magdalena (la Jagua), y desde los albores del siglo XVIII la política llevada por vecinos de la provincia de Timaná era netamente defensiva.

(Fragmento del texto de Juan Friede – Historia de los indios Andakí del Valle del Suaza)

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